Me pensaron sombra, espejo,
copia de copias aprobadas...

Pero tengo este capricho de sol
entre las manos,
esta sed que tantos no conocen,
este terco titilar tan escondido...

Y resisto como el árbol,
la piedra, la simiente tenaz
bajo la tierra,

con mi loco cascabel
en la garganta
y el ala en gestación
sobre los huesos...

Soy la voz callada tanto tiempo,
la vela que alumbró
en el silencio
y estalla al fin sus soles
sumergidos...

No soy sombra de sueños permitidos
ni reflejo aquietado en los espejos,
tengo manos de arcilla que trabaja
tengo boca de fuegos demorados,

sé el milagro de diosas olvidadas,
canto un canto de lunas
y sirenas, soy la antigua hechicera
de los bosques, la casandra

De temibles profecías,
pagana circe del deseo y los temores...
Me pensaron sombra y reflejo...
Apresaron mi misterio con cerrojos...

Mas mi sol hoy enciende los umbrales
y mis pies, raíz del suelo liberada,
van (a tientas)
trazando su sendero...


Olga Appiani
Buenos Aires - Argentina





 

 

Atravesé el desierto
anclé
las
desilusiones
en la arena
rompí
la marca
huellas
y más huellas
hasta volver
al centro
donde de algún lugar
desconocido
brotó
agua y calmó tanta sed.
Entonces reconocí
mi fuerza
y pegué el grito
para ser bienvenida.


Graciela Wencelblat
Buenos Aires – Argentina





 



Se apagan todas las luces.
En el centro de la escena
una máscara de arena
y un dios caído de bruces.
Cuentan claveles y cruces.
Termina la travesía
y como todo es poesía
la muerte es papel pintado.
El amor se lo ha dictado
con simétrica ironía.

¿Será una cuestión de aurículas?
La palabra es la culpable
de una atracción calculable
en millones de partículas.
He visto tantas películas
y he visto tantos finales
tantos puentes desiguales,
tanta niebla casablanca…
(La suerte es un hada manca;
son pésimos sus modales).


Sandra Catalano
La Plata - Argentina





i



Blanco sobre negro. Eje de carne joven y tensa, perforando de seducción las tablas del mundo. Gira para volar gasas blancas, nubes de sueño albo sobre la noche en escena; en su movimiento se esconde una niebla acendrada por la fuerza centrífuga de la música, que no se oye, pero que está ahí, brotando manantial de la punta de sus pies. Blanco sobre negro. Sol de tul crecido de melodías como un reloj detenido en las cuatro en punto que marcan sus brazos alabeados: cebada aventada por un viento de violines. Niña armada con un movimiento elástico en revolución, como una peonza que girara cisnes en trance, desahuciados de belleza, con sus alas abandonadas a la deriva de la música, entregados al suicidio de lograr un trazo mágico y blanco sobre un fondo negro.


Luis García García
Madrid - España

   




 

 

En medio de la nada
las aguas de tu nombre
corren
flexible y catastrófico
navega por mis sílabas
y será la nada de sus aguas
la que arrastre como sauce
sus voces.
En medio de los vínculos
llevo tu nombre a la deriva.

Daniela Piccione
Rosario - Argentina


















Te han demorado
sobre el césped
de una pared

la sierpe y el corazón
de mármol danzan sombra

te han dado de comer
amor, harina, carmín,
y ofrecido la justa vertical
para caer de bruces
sobre el mar

ya no pronuncias
el rastro de la lluvia
la heredad de todo insomne

son otros los restos
del banquete
y no me pertenecen

la sábana, pulcra, ajena
su mitad, el puñal, la rasgadura

sólo espero en el frío

me arde el amor
como un santuario

* * *

te hurtan de mí esos sueños
te desprenden de mí

vuelves a ser el húmedo
vaivén de aquellas noches
que vistes de terciopelo
y fueron hambre

te desprenden de mí

como al polvo del muro.

* * *

no vuelvas a mirar
a la tristísima y su noche en la luz
arrinconada

no vuelvas a acechar
el paso de la dulcísima
sobre un campo de esquirlas
y de olivos y escombros
no vuelvas a decirle
a la dulcísima
algún dia verás
la puerta abrirse
partirse en dos la estela
del secreto
la noche cobijarse
y al agua generosa
dejarse despeñar
sobre los ojos

no vuelvas a deshabitar el amor
de la dulcísima

no vuelvas a tomar
su humano nombre
en vano.



Patricia L. Boero
Buenos Aires - Argentina



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