Te han demorado
sobre el césped
de una pared
la
sierpe y el corazón
de mármol danzan sombra
te
han dado de comer
amor, harina, carmín,
y ofrecido la justa vertical
para caer de bruces
sobre el mar
ya
no pronuncias
el
rastro de la lluvia
la heredad de todo insomne
son
otros los restos
del banquete
y
no me pertenecen
la
sábana, pulcra, ajena
su mitad, el puñal, la rasgadura
sólo
espero en el frío
me
arde el amor
como un santuario
*
* *
te
hurtan de mí esos sueños
te desprenden de mí
vuelves
a ser el húmedo
vaivén de aquellas noches
que vistes de terciopelo
y fueron hambre
te
desprenden de mí
como
al polvo del muro.
*
* *
no
vuelvas a mirar
a la tristísima y su noche en la luz
arrinconada
no
vuelvas a acechar
el paso de la dulcísima
sobre un campo de esquirlas
y de olivos y escombros
no
vuelvas a decirle
a la dulcísima
algún dia verás
la puerta abrirse
partirse en dos la estela
del secreto
la noche cobijarse
y al agua generosa
dejarse despeñar
sobre los ojos
no
vuelvas a deshabitar el amor
de la dulcísima
no
vuelvas a tomar
su humano nombre
en vano.
Patricia L. Boero
Buenos Aires - Argentina